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Retahílas

para comenzar a jugar

 

 

Pintín, pintorero

canta el gallo pinto.

Él canta que canta,

yo pinto que pinto.

 

 

Pito, pito colorito,

¿dónde vas tú tan bonito?

A la acera verdadera,

pin, pan, fuera.

 

Una, dola,

tela, catola,

quila, quilete,

estaba la reina

en su gabinete.

Vino Gil,

apagó el candil,

candil, candilón.

Cuenta hasta veinte

que las veinte son.

 

 

Pin, pin

zarramacatín,

la pega, la mega,

la tortolega

pasó por aquí

vendiendo los huevos

a maravedí.

 

Botón, botera

tabique y ¡fuera!

 

Cuchillito, navajita,

pan caliente,

diecinueve y veinte.

 

 

Una cosa me he encontrado,

cuatro veces lo diré;

si su dueño no aparece

con ella me quedaré.

 

 

En la casa de Pinocho,

sólo cuentan hasta ocho:

1, 2, 3, 4,

5, 6, 7 y 8.

 

 

Caballo morisco

pido para el obispo.

Obispo de Roma,

tapa la corona,

que no te la vea

la rata rabona.

 

 

Ceder la derecha,

quitarse el sombrero,

jugar a la dama

y a su caballero.

Limón, limonero,

las niñas primero.

 

 

Pisa, Pisuela

color de ciruela

no hay de menta

ni de rosa

para mi querida esposa

que se llama Doña Rosa.

 

 

Anclas, barrancas,

que no quiero forasteros

en mi casa.

Porque suben,

porque bajan,

porque me ensucian la casa.

 

 

Una, dos y tres,

manzana, pera y clavel.

¿A quién le toca jugar?

A usted.

 

Tres navíos en el mar,

otros tres en busca van.

¿Quién de nosotros va a empezar?

Pedro, Rafa, Luis o Iván.

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