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Poesías sobre las calles

 

 

 

Riin...riin...

oigo el sonido

de un timbre saltarín.

Groon...groon...

es la bocina

de un autobús panzón.

Tip top, tip top

tacos y suelas

que marcan el compás.

Cuando despierta

 la gran ciudad

todas las cosas

se ponen a cantar.

Riin, riin,

groon, groon,

tip top, tip top.

         (Lila Morbelli)

 

 

Una señora gorda,

por el paseo,

ha roto la farola

con el sombrero.

Al ruido de cristales

sale el gobernador:

-¿Quién es esa señora

que me ha roto el farol?

-Dispense, caballero,

que yo no he sido.

Ha sido mi sombrero

por atrevido.

-Si ha sido su sombrero

usted lo pagará

para que su sombrero

no lo haga más.

                  (popular)

 

LA RONDA DE LOS SERVICIOS

Todas estas personas

trabajan en tu ciudad.

A todos y cada uno

te los voy a presentar.

Policía, bombero, cartero,

conductor y muchos más,

basurero, jardinero y

de su trabajo voy a hablar.

Manolo, el barrendero,

con su escoba y su plumero

limpia y limpia sin cesar

la calle y el pueblo entero.

Por la noche el basurero

va cargando con esmero

las bolsas y desperdicios

que dejamos en el suelo.

El guardián de circulación,

la policía y el municipal,

todos juntos en unión

nos protegen contra el mal.

Nuestro amigo el bombero,

con manguera, casco y camión,

es valiente como un león

si tiene que apagar un fuego.

Es de gran utilidad

el autobús municipal.

Te llevan de un sitio a otro

conductores sin igual.

Cuando veo acercarse al cartero

me estremezco de alegría:

cartas, postales, revistas,

me alegrarán todo el día.

Los jardines de mi pueblo

no me canso de mirar:

rosas, lilas, dalias, nardos...

¡Qué buen jardinero los debe cuidar!

 

Iba la tortuga

por la capital.

Iba despistada

con tanto autocar.

Se compró un sombrero

con cintas de seda

y tan elegante

salió de la tienda.

Pasó una tartana,

cruzó una calesa,

pasó un camión

y tres bicicletas.

Y la tortuguita

guardó su cabeza.

Y cuando de nuevo

su cara asomó:

¡Pobre sombrerito!

Se lo atropelló

una tartanita

con su percherón.

La tortuga dijo.

¡Qué fatalidad!

Yo me voy al río.

¡Qué asco de ciudad!

             (Gloria Fuertes)

 

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